sábado, 16 de julio de 2011


¿Por qué hablamos de los mercados como si fuesen fuerzas sobrenaturales?
Es culpa de los mercados, los mercados han castigado duramente hoy a este país, no se sabe cómo reaccionarán los mercados...
Los mercados no son fenómenos meteorológicos incontrolables.
No son una clase de magia que no entendemos.
Los mercados los hemos inventado nosotros, y están controlados por personas como nosotros.
Si tienen tantísimo poder es porque dejamos que esas personas tomen decisiones que nos afectan.
Pero son personas.
Y se pueden controlar, y sus actos pueden regularse y legislarse.
No hablemos de los mercados como algo que está ahí irremediablemente, y que toma decisiones que tenemos que acatar.
No es magia.
Es gente.

viernes, 8 de julio de 2011


Acabo de hacer una entrada, pero no puedo resistirme a contaros otra cosa.
En la entrada anterior he escrito las palabras "granja" y "gallinas" (entre otras muchas).
Cuando he acabado de escribirla, le he dado al botón "Publicar entrada",
En ese mismo momento, en la ventana de publicidad de la parte derecha de la pantalla, ha aparecido un anuncio para vender animales e infraestructuras para granjas.
Da miedo tanto control.
Da mucho miedo.

Gallinas de mentira

Una amiga se ha ido de vacaciones.
Me ha pedido que, por favor, le cuide la granja virtual mientras no está.
Esto ya pasa de castaño oscuro.

jueves, 23 de junio de 2011

Horóscopo ecológico

Leyendo una revista de Greenpeace, donde publican los proyectos que están llevando a cabo, los logros que han tenido...
Amiga:
-¿No tiene horóscopo?

...

martes, 14 de junio de 2011

El salchichón está de moda

Parte I


En mitad de clase.


Qué raro.


Me huele a salchichón.


Menuda tontería.


Giro la cabeza.


Compañero comiéndose una barra de salchichón a bocados.


Esto ocurrió hace unos días. No he tenido mucho tiempo y, desde entonces hasta ahora, ha habido más incidentes, así que Parte II de regalo.


Parte II


Es imposible que nos repartamos las tareas de un trabajo en grupo.


Bueno, depende de para qué sea.


A veces nos organizamos muy bien.


Compañero1 trajo salchichón.


Compañero2 trajo pepinos.


Compañero3 trajo tomates.


Compañero4 trajo pan.


Compañero5 un cuchillo.


Pidieron sal diciendo que era para un experimento.


En una clase tonta, de esas en las que ya tenemos hambre.


Mesa, corrillo alrededor y picnic.


Y, como llevo mucho tiempo sin escribir, tenemos una Parte III.


Vamos a hacer una pequeña fiesta de fin de curso.


Para tomarnos unos refrescos con los profes en alguna hora libre.


Decidiendo qué compramos.


Fanta, Coca-Cola...


Patatas, palomitas, fritangas variadas...


...


...


Sí, ya lo adivináis.


Salchichón y pan.


Vamos a comprar salchichón y pan.


Y hubo propuestas para crema de orujo...


Pero ni había presupuesto ni el lugar era el adecuado.


...


El salchichón está de moda en mi clase.








sábado, 21 de mayo de 2011

http://www.youtube.com/watch?v=LOmh3jcV28g&NR=1

martes, 10 de mayo de 2011

Castillos en el aire



Supongamos que escribo un relato, una novela o cualquier otra cosa.



Imaginemos que pongo "La familia estaba comiendo lasaña de verduras y cinco jugosos melocotones que Mateo había traído del campo".



Tal vez porque me apetecía un melocotón en ese momento, o porque pensé que quedaba bonito.



Y ahora pensemos que yo (por alguna extraña circunstancia) me hiciese famosa.






Entonces algún experto analizaría mi obra, y daría una conferencia sobre sus investigaciones.



Resultado:






Comían lasaña de verduras, aunque lo normal en la época era que fuese de carne, porque la autora quería simbolizar su contrariedad a la ingestión de productos procedentes de animales.



La imagen de una familia unida nos pretende transmitir la unión en esa lucha, sin especificar los miembros que componían la familia a excepción de un tal Mateo. Esto nos indica que no importa cuántas personas opinen una cosa, sólo que mientras tengan un líder común que los organice (Mateo) su objetivo se puede cumplir: acabar comiendo melocotones.



La calificación de los melocotones como "jugosos" está referida a la alegría por la victoria.



Señala que hay cinco melocotones, de lo que se deduce que dependiendo del número de personas que compongan la familia, habrá más o menos melocotón para cada uno. Es decir, que si se quiere compartir una victoria, cuantos más hayan participado en ella menos gloria toca a cada uno. Con esto la autora nos plantea el dilema moral más importante de la obra: si en vez de compartir los melocotones, el líder (Mateo) se los come, él conseguirá todo el disfrute, mientras que el resto del grupo quedará por debajo de él.



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Alargándose las conclusiones dependiendo del número de conferencias que haga el experto y de si el público le hace caso.






"La familia estaba comiendo lasaña de verduras y cinco jugosos melocotones que Mateo había traído del campo".









Qué absurdos somos a veces.